Chawan Cabinet by Theaster Gates for Prada Home: an Artist Soul
Pic Ref: bisousblanca.com
No hay nada más bello en esta vida que ver a un artista en acción. Y quizás, aún más bello, es rodearte de historias, de points of view, de aprendizajes que se transforman en metáforas, de pasiones que se traducen en objetos y de palabras que se quedan contigo mucho después de haberlas escuchado. Mi Design Week se resume en eso: en la belleza de aquello que nace de un artist soul. Y ahora que termina, siento también que se cierra -casi sin darme cuenta - un capítulo, un proyecto en el que he estado viviendo lately, con intensidad, con curiosidad y con una emoción difícil de explicar.
Milán durante esta semana es otra ciudad. Se transforma. Se llena. Se desborda. Gente por todas partes, colas interminables, restaurantes overbooked, conversaciones cruzadas en distintos idiomas, piezas que entiendo profundamente y otras que ni siquiera voy a pretender descifrar. Y aun así, todo encaja. Es una celebración del diseño en su estado más puro, un caos vibrante que, de alguna manera, tiene sentido. Llegué aquí hace dos años con un background creativo, con una familia profundamente conectada al arte y con una obsesión personal - casi inexplicable - por este universo que tanto me inspira. Siempre supe que algún día querría vivir esta semana desde dentro, no como visitor, sino formando parte de ella. Y este año, ha pasado.
Ha sido alucinante. No hay nada que me emocione más que ver a un artista en su esencia más pura. Y aunque no haya visto el proceso completo de construcción de cada pieza, he tenido algo aún más valioso: la oportunidad de observar, escuchar e interactuar. De cerca. Muy cerca. Especialmente con Theaster Gates. The artist you are. And the human you are. Primer día en Prada Home. Llega con esa coolness americana imposible de replicar, sonrisa abierta, sentido del humor afinado y un Prada fit que no podía ser más acertado. Saluda a todo el equipo, uno por uno, con tiempo, con intención, con respeto. Incluso con pequeños detalles que, aunque discretos, lo dicen todo. Porque lo más digno de un artista no es solo lo que crea, sino cómo se entrega a quien lo recibe.
“Music has to be danced to”, me dice. “So go get my vinyls. You’ll love my selection.” Y claro que fui. Mesa central de leño de ciliegio, vinilos sobre la superficie, manos que exploran, miradas que se cruzan. “OOOOH”, acompañado de un groovy move y una sonrisa que llenaba el espacio. Y entonces todo empieza a fluir. La ambience perfecta no se construye, aparece cuando alguien está siendo exactamente quien es. Empieza a desmontar la tienda, literalmente. Mueve piezas, las recoloca, las reinterpreta. Cuenta historias. Habla de lazos, de objetos aparentemente simples que contienen memorias profundas. De imperfecciones que nacen del error, de piezas que se secaron juntas, que se separaron mal, que dejaron huella. Habla de barnices, de colorimetría en su estudio de Chicago, de su Cabinet, de ahí el nombre: Chawan Cabinet. Todo tiene intención. Todo respira.
En un momento me olvido de que estoy trabajando y pregunto: “tell me more, why Prada?”. Quizás atrevida, pero honesta. Y su respuesta no es directa, es mejor. Me lleva a una comida con Miuccia Prada, a su palazzo, a las pequeñas piedras ovaladas de su patio. Me transporta a una escena que casi puedo tocar. Y sin dar una respuesta cerrada, hace que la encuentre yo. Ese final me lo guardo. Hay cosas que me gusta quedarme, pequeños secretos que se transforman en sonrisas privadas.
Lo observo dibujar, coger un folio, garabatear mientras explica la construcción de sus botellas de sake. Mueve piezas como si fueran pensamientos. Todo ocurre en presente. Alguien a mi lado comenta que espera que después de todo esto el chico compre algo. Pero no va de eso. Nunca ha ido de eso. Va de comunidad. De reunirse alrededor de una mesa, de compartir. Un momento íntimo o colectivo, silencioso o lleno de voces. De ahí la tea ceremony, pequeños rituales de 45 minutos guiados por una tea master llegada desde Japón. Piezas creadas para ser vividas, para ser usadas, para acumular historias. Porque, al final, ¿qué es un objeto si no lo dejamos existir?
Hay quien dice que una casa como Prada no debería “dar la nota” en una semana que no le corresponde, como el Salone del Mobile. Y lo entiendo. Pero también pienso que, si todas estas grandes casas decidieran celebrar el diseño de esta manera, junto a artistas como Gates, yo estaría viviendo por y para ello sin dudarlo. Han sido días de mucho trabajo, de poco sueño, de una energía constante que no se apaga, pero sobre todo de un corazón lleno. Y ojalá - de verdad - no sea la última vez.
Bisous,
Blanca