The Devil wears Prada 2, los looks que la Premiere nos ha dado so far
The Devil wears Prada 2, los looks que la Premiere nos ha dado so far
Icónica portada de Vogue. Icónica pareja. Icónico momento.
Nos la han servido - y bien - Anna Wintour y Meryl Streep ahora que The Devil Wears Prada 2 vuelve a estar en boca de todos. Y no puedo no decirlo: el shooting es divertido, inteligente, ligeramente irónico todo lo que amo cuando Vogue decide jugar.
Y, personalmente, me hace especial ilusión ver a Anna en portada de la revista que ha construido durante décadas. Porque sí, esto también tiene su punto de full circle moment.
No olvidemos que la novela en la que se basa la historia fue escrita por quien en su día fue su asistente. Y que la primera película, hace ya 20 años - sí, veinte - no fue precisamente bien recibida por Vogue. De hecho, hubo bastante incomodidad alrededor del proyecto.
Ironically enough, cuando la película original estaba en producción, muchas marcas tenían miedo - literalmente miedo - de participar en el vestuario. Nadie quería ser el atrevido que se asociara a lo que se percibía como una especie de mockery hacia la figura de Anna Wintour.
Y aun así lo hicieron posible.
Y gracias a eso, tenemos uno de los wardrobes más icónicos de la historia del cine. Las botas de Prada, los cinturones, los pañuelos de Hermès todo estaba on point. Todo tenía sentido. Todo construía narrativa.
Y ahora estamos aquí otra vez.
Voy a ser honesta - porque ya sabéis que no sé no serlo -: las segundas partes no suelen inspirarme demasiado. El tráiler no me ha vuelto loca. Pero también os digo: si el wardrobe está a la altura I’m in. Me la como con patatas.
However, lo que realmente me interesa ahora mismo no es tanto la película como lo que está ocurriendo alrededor: la press tour.
Porque si algo sabemos es que una buena press tour hoy en día is part of the film itself.
Y aquí entra Anne Hathaway - Andy para nosotras -, que, sinceramente, nunca falla. Es una percha espectacular, pero más allá de eso, sabe reinventarse. Sabe entender el momento. Sabe pull off a fucking great look. Y aquí tengo que dar crédito: el trabajo de su estilista, Erin Walsh, es impecable.
Desde la primera parada en Ciudad de México, ya se marcó el tono. Meryl Streep apareció con un traje rojo de Dolce & Gabbana - power, clásico, cero dudas - mientras Hathaway optaba por un vestido de Schiaparelli con flecos y un cinturón dorado escultórico. Dramático, fashion, perfectamente calculado.
Y luego, ese pequeño momento que a mí personalmente me fascinó: Streep en el late show con un jersey azul cerúleo de J.Crew. Y sí, cerúleo. No azul. No turquesa. Cerúleo. If you know, you know.
La gira continuó y, honestly, it only got better.
En Tokio, Streep apareció con el nuevo Chanel bajo la era de Matthieu Blazy - structured, elegante, muy editor-in-chief energy - mientras Hathaway optaba por alta costura de Valentino Spring 2026. Sofisticada, romántica, pero con presencia.
En Seúl, el mensaje fue claro: rojo otra vez. Streep con traje de Prada - because yes, the devil does wear Prada - y Hathaway con un two-piece de cuero rojo de Balenciaga. Más edgy, más moderna, más ella.
Y aquí es donde, para mí, está la gracia de todo esto.
No es solo vestir bien.
Es entender dónde estás.
Ambas han sabido adaptar sus looks a cada ciudad, a cada contexto, a cada audiencia. Sin perder su identidad, pero jugando con el entorno. Y eso, chérie, es styling de verdad.
Dos narrativas muy claras: Meryl, la señora por excelencia. Poder, estructura, control. Anne, la sofisticación moderna con ese toque fun, ligeramente romántico, pero siempre elevada.
¿Cuál es vuestro favorito?
Yo, por supuesto, seguiré analizando - muy de cerca - cada parada de esta press tour. Porque si la película no termina de convencer al menos tendremos moda.
Y eso, para mí, ya es suficiente.
Bisous,
Blanca

