DAYS OF MILAN X Bisous,Blanca – New place, new Home
Image Ref: Clemence Aime de Fleurian Illustrations; Pinterest
Creo que durante los últimos años mi personalidad se ha desarrollado enormemente y, si soy sincera, todavía no sé si se ha desarrollado en base a una ciudad o si, de alguna manera extraña y preciosa, la ciudad se ha desarrollado dentro de mí. Llegué a Milano con una mano delante y otra detrás: no friends, no knowns, no nothing. Y aquí viene el pequeño plot twist que siempre hace reír a quien me conoce: vuestra fashionista ni siquiera había estado en una Milano Fashion Week yet. Crazy, lo sé. Dejé mi trabajo -en cierto sentido de manera repentina - y supe que tenía que irme de Barcelona para formarme mejor en mi mayor pasión y obsesión: la moda. Y honestamente, ¿qué mejor ciudad para hacerlo que Milano?
Llegué muerta de miedo y con muchísimo excitement. Pero, again, muerta de miedo por lo que iba a pasar, por qué iba a ser de mí, por si iba a sentirme cómoda, por si iba a encajar en mis propios esquemas. Porque si algo soy es una tía muy delulu, muy soñadora, sin demasiado límite alguno… pero irónicamente también tengo algo en mí muy recto, muy perfeccionista, que no me deja salirme del todo de mis estructuras. Atreverme a ir a otra ciudad era sin duda un reto enorme para mí, aunque siempre había estado dentro de mis planes. Siempre supe que en algún momento iba a pack my shit up y salir por patas de mi ciudad natal.
Cuando cumplí 18 mi plan era estudiar en Central Saint Martins en Londres. Debido a mil situaciones y factores -algunos más relevantes que otros - no fue así y finalmente me quedé en Barcelona. Y llegó un momento en el que estaba harta de estar 25 años en la misma ciudad, de ver siempre lo mismo, de sentir que vivía dentro de una burbuja demasiado conocida. Pero también tengo que decir algo: Barcelona sigue siendo y siempre será mi casa. La ciudad más bella, más luminosa y más viva del mundo. Y si soy completamente transparente, me prometí algo a mí misma: el momento de irme de Barcelona se daría cuando volviera a enamorarme de ella otra vez. Y así fue.
Mis dos últimos años allí fueron alucinantes. Recuerdo que muchas de mis amigas se habían mudado a Madrid y, en lugar de verlo como algo negativo, lo vi como una oportunidad para volver a hacer la ciudad mía. Rediseñarla a mi manera. Manipularla - en el mejor de los sentidos. Empecé a conocer a gente muy interesante, la mayoría extranjeros curiosamente, y a descubrir barrios y rincones en los que nunca había puesto un pie. Pero el momento llegó igualmente. Me cuestioné mil veces si irme a París, intentar Londres de nuevo o incluso Florencia. Terminé decantándome por Milano y no me arrepiento ni un segundo.
Hoy puedo decir que soy enormemente feliz aquí. He construido amistades, rutinas, cafés donde ya saben cuál es mi “lo de siempre” y un vínculo muy especial con la energía que ofrece esta ciudad. Pero también sé algo sobre mí misma: Milano probablemente no es mi punto final. No por nada negativo, sino porque me gusta el cambio y no limitarme. Aun así, después de tanto construido y tanto aprendido, he intentado hacer un ejercicio de introspección sobre todo aquello positivo que me ha aportado vivir fuera y sobre cómo una ciudad puede terminar convirtiéndose en casa. Y no quiero que penséis solo en Milano. Hablo de cualquier ciudad del mundo. Porque cualquier lugar puede terminar siendo vuestro hogar.
Este artículo también lo considero útil para todos aquellos que alguna vez han sentido el impulso de mudarse a algún lugar nuevo, para quienes han vuelto a casa después de un tiempo o incluso para quienes llevan toda la vida en el mismo sitio. Y para poder ofreceros un punto de vista interesante quise hablar con alguien que vive esto cada día: Alice, creadora de la cuenta de Instagram Days of Milano, una plataforma que hoy reúne a más de cien mil seguidores y que además gestiona una de las comunidades de expats más activas de la ciudad. Organiza eventos, conecta personas y ha sido testigo del crecimiento de muchas personas que han aterrizado en una ciudad nueva. Además, ella misma vivió durante seis años en Munich antes de volver a Milano.
Recuerdo que durante nuestra conversación le conté algo que me pasó al llegar aquí. La única vez que había estado antes en Milano fueron seis horas para visitar apartamentos. Recuerdo perfectamente cómo los agentes inmobiliarios me hablaban de las zonas y para mí todo sonaba completamente a chino. Ahora, cuando pienso en dónde estaban algunos de esos pisos, me entra hasta un pequeño tembleque. Y se lo dije tal cual: “I realized that I was living in a city I didn’t even know. I was in shock. And then I discovered your Instagram account and it was super helpful, to be honest.” Porque este tipo de comunidades, si soy honesta, te dan pequeñas pistas sobre dónde ir, qué hacer ese fin de semana o qué barrio merece la pena descubrir. Poco a poco te introducen en la vibra de la ciudad.
Ella mejor que nadie entiende esto porque vivió seis años fuera antes de volver. Algo que mencionó durante nuestra conversación y que me hizo sentir muy representada fue: “I feel like when you spend your whole life in the same city, at some point you just want to see something else. Even to appreciate your own city.” Exactamente. Fue en 2021 en Munich cuando empezó la aventura de “Days of…”, primero con Days of Munich. La creó siendo expat porque necesitaba encontrar la forma de conocer gente y compartir experiencias con personas que estaban en exactamente la misma situación. Cuando volvió a Milano en 2022 decidió crear Days of Milano siendo muy consciente de que esta ciudad acoge una comunidad internacional enorme que busca respuestas, planes, lugares y una forma de entrar poco a poco en la ciudad.
También hay algo que creo importante decir con total honestidad: entrar en el círculo de los locales no siempre es fácil. No lo voy a maquillar. La mayoría de milaneses ya tienen sus vidas hechas aquí, sus amigos de siempre, sus rutinas. Y lo entiendo perfectamente porque en Barcelona yo probablemente haría exactamente lo mismo. Pero difícil no significa imposible. Y sobre todo significa que hay mil oportunidades para conocer gente maravillosa y descubrir lugares increíbles.
En mi caso, mi primer año aquí lo pasé haciendo un máster, así que conocí a bastante gente. Pero cuando terminó… todo el mundo desapareció. Hoy sigo teniendo un pequeño grupo de amigos muy cercano, pero de toda la universidad solo quedamos tres viviendo en Milano. Y de repente te encuentras con la gran pregunta: ¿y ahora cómo conozco gente? A veces la respuesta -y sé que para muchos puede sonar aterrador- es simplemente: sola. He ido sola a museos, exposiciones, funciones, cafés y paseos infinitos. Y curiosamente empezar una vida nueva en otra ciudad te obliga a hacer algo muy importante: descubrirte a ti misma.
Caminar se convirtió en una de mis terapias favoritas. Ya lo era en Barcelona, pero aquí se ha intensificado. Cuando caminas, la mente fluye y absorbe imágenes increíbles. Descubres calles, rincones, jardines, edificios que te dejan completamente hipnotizada. Y poco a poco la ciudad empieza a revelarse.
Alice también recomienda algo muy simple: no limitarse. Apuntarse a clubs deportivos, clases o actividades culturales. Ella misma, por ejemplo, acudía a clases de español. Yo aquí he conocido a chicas maravillosas gracias a mi club de pilates. Muchísima gente conecta en running clubs, gimnasios o actividades creativas. Y hay un consejo que ambas repetimos como mantra: aprender la lengua del lugar al que vas. El inglés sirve para mucho, pero si quieres que una ciudad se convierta en tu casa tienes que aprender su idioma. Como ella misma me dijo: “It’s part of the country. It’s part of the experience. It’s part of making this place your new home.”
Otro tip que me dio y que sinceramente nunca se me había ocurrido fue leer el periódico local. Ella lo hacía para entender la cultura, las conversaciones y las vibras de la ciudad. Es una manera muy interesante de pasar de ser simplemente un expatriado a empezar a integrarte.
También hay que decir algo importante: vivir fuera no siempre es una película romántica. Yo misma tiendo a romantizarlo bastante, not gonna lie, pero hay muchos factores a tener en cuenta antes de mudarse. Italia, por ejemplo, no tiene los sueldos más altos de Europa y Milano es una ciudad cara. Las oportunidades laborales existen, pero hay mucha competencia y hay que escalar dentro de una empresa para vivir realmente cómodo. Informarse bien antes de empezar un nuevo capítulo es fundamental.
Uno de los fenómenos que más me interesan últimamente son estas comunidades que nacen en redes sociales y terminan organizando encuentros reales. Alice gestiona un chat llamado “Expats (but not only) in Milan” donde comparte eventos y planes por la ciudad. Organizan unos tres eventos al mes, desde aperitivos hasta actividades más específicas. Algunos son abiertos al público y otros con entrada. Y tiene un consejo muy claro: si es tu primera vez, mejor empezar con eventos más pequeños. Llegar solo a una fiesta enorme no siempre facilita las conversaciones.
Curiosamente, en mi caso las redes sociales también han sido una herramienta muy poderosa para conocer gente. Desde que empecé a compartir más en TikTok he conocido chicas que están exactamente en la misma situación que yo: expats en Milano. Y de ahí han salido amistades preciosas. Porque al final todos buscamos lo mismo: alguien con quien ir a tomar un café, descubrir un restaurante nuevo o simplemente charlar.
Sed valientes. Vivir fuera desarrolla capacidades que ni siquiera sabías que tenías. Empiezas a entender mejor a esas amigas que siempre parecían hiper sociables o aventureras. Porque cuando quieres hacer de una ciudad tu hogar inevitablemente te vuelves más abierto, más atrevido, más let’s go for it. Mi personalidad no ha cambiado demasiado. Sigo siendo introvertida, amante de la belleza íntima, segura pero reservada. Pero sí ha cambiado algo: la valentía.
Aprendes a ver oportunidades donde antes no las veías. Aprendes a construir amistades desde cero a los 25 años. Aprendes a explicar toda tu vida a alguien que acabas de conocer. Aprendes a poner lavadoras. Aprendes a decirle a tu casero que has roto la llave dentro de la cerradura. Aprendes a discutir con el portero. Aprendes.
Y, por supuesto, tenía que preguntarle a Alice algo inevitable: cuál sería para ella el día perfecto en Milano. Su respuesta fue inmediata: “Breakfast at Sisí. Then walking around Porta Venezia and Villa Necchi. I’d grab a panino from my favourite place - Pannino di Carcheraldi - where I used to go after high school. Then maybe a museum, Palazzo Reale for sure because there’s always something new. Aperitivo in Porta Romana and finishing the night in a bar with live music.” Honestamente, suena bastante perfecto.
Si alguien está especialmente interesado en la vida en Milano, tanto Alice como yo estaremos aquí durante la Design Week en abril. Es probablemente uno de los momentos más mágicos para visitar la ciudad porque durante esa semana todo el mundo forma parte de algo. Everyone is included. Quién sabe, quizás conozcáis a vuestra próxima mejor amiga esperando en la cola de una exposición. A ella le pasó exactamente así.
Sed valientes y no os limitéis a iros fuera. Es, sin duda alguna, el mayor regalo y la mayor oportunidad que he tenido en mi vida. ¿Sabéis ya cuál es vuestro próximo destino? Yo os espero aquí, sin limitarme tampoco a nuevas ciudades, lista para mi próxima aventura.
Bisous,
Blanca