Paris Fashion Week – Fall 2026
Image Ref: Bisousblanca montage x VogueRunway gallerie
Paris.
La ciudad del amor, de la luz, de los paseos por la orilla del río. Romantizada al dos mil por ciento pero con un encanto y una arquitectura que, sinceramente, lo justifican. Galerías, gente en jeans rectos y slippers, un café, un cigarro y portales de colores que parecen diseñados para una portada de editorial. Tiendas, muchas tiendas. Pero por fuera nunca hacen demasiado ruido - bueno, la fachada que Louis Vuitton ha montado en Champs-Élysées sí que chilla - pero sigue siendo una ciudad hermosa donde hospedar y homenajear la moda.
El otro día estaba con un amigo con el que compartí set hace un tiempo. Él es un profesional estupendo: bien conectado gracias a su personalidad y a años de trabajo duro, estilista maravilloso, analista de tendencias brillante y un tío fácil pero serio cuando toca. Gracias a sus muchos años en el sector lleva tiempo asistiendo a fashion weeks. Show tras show, él tiene su asiento ahí: Chanel, Alaïa, Loewe, Ann Demeulemeester. Todo.
El sueño de muchos pero, como él mismo decía, el rompecabezas y agotamiento de otros.
Porque esta temporada, queridos fashionistas, la Paris Fashion Week ha durado exactamente 9 días, con 99 marcas en calendario y 68 runway shows.
Números sorprendentes, lo sé. Pero quién no moriría por estar en todos ellos. Celebrities, influencers, bloggers, estilistas, directores creativos, profesionales de comunicación y PR, artistas, arquitectos, pintores y mil otros perfiles se reúnen durante estas fechas para activar aún más la ciudad y lucir prendas maravillosas que aportan color, frescura y energía a esta ciudad preciosa.
Restaurantes llenos de personalidades - y esta vez estaba más que merecido. Hemos visto debuts de directores creativos en Milano y ahora en París algunos continúan con sus primeras colecciones en su nueva casa mientras otros ponen punto final a sus maisons.
Una fashion week que nos ha dado mucho que hablar y que nos hará morder las uñas esperando poder adquirir cualquier pieza que vimos en pasarela.
Obviamente, si analizáramos todas las colecciones presentadas este post duraría más que la Biblia, así que voy a sintetizar. Y ya sabéis: si un show no está mencionado hay tres opciones. No me interesa, no está a la altura o simplemente, por bueno que haya sido, no considero que merezca análisis.
Vamos allá.
Image Ref: Vogue Runway
La oda a las flores continúa en las colecciones presentadas por Jonathan Anderson para Dior.
Si su colección masculina fue chocante para algunos - a mí me volvió loca - esta colección de mujer sigue el hilo conductor que ya nos mostró durante Haute Couture: flores.
Me encanta cuando un show, en su conjunto, nos da tanto de qué hablar. Escenografía, paisaje, ritmo de caminar, música, casting, colores de pasarela… todo importa. Y una vez más el equipo que rodea a JWA lo ha logrado.
El propio Anderson dijo que necesitaría unas cinco colecciones para integrar completamente su identidad en la casa. Pero sinceramente, lo que ya estamos viendo es una maravilla.
Maravilla no solo por el diseño o la precisión del detalle, sino por lo complejo que es tener una identidad tan fuerte y al mismo tiempo integrarla en lo que la maison representa. Un verdadero creativo es quien sabe diseñar para la marca y para su legado.
Flores por todas partes: pendientes escultóricos, aplicaciones en vestidos, relieves en los zapatos, bordados en bolsos. Incluso en la propia escenografía del jardín de las Tuileries con referencias directas a los nenúfares de Monet. También en los volúmenes de chaquetas poupelle reinterpretadas, que ampliaban el torso con una silueta casi floral.
Y tenemos que hablar de los bolsos. Dior siempre ha sido extremadamente fuerte en accesorios, y Jonathan ha hecho algo muy interesante: reducir la cantidad de modelos en pasarela para centrarse en unos pocos clásicos, introduciendo al mismo tiempo algunos nuevos con un espíritu más juguetón. Eso, precisamente, es lo que los vuelve icónicos.
YSL
Image Ref: Vogue Runway
Si hay algo que me fascina de Saint Laurent son sus tailored suits.
Muero por uno. Literalmente.
Cada temporada espero ver qué hacen con esa línea. Siempre clásicos, siempre con ese toque rockero, edgy, sexy. Una mujer fuerte, decidida, elegante pero peligrosa. Me encanta.
Esta vez me sorprendieron con el encaje plástico translúcido integrado en prendas de sastrería, casi como una segunda piel técnica.
Pero debo ser honesta: echo en falta un poco de novedad. Las chaquetas siguen cayendo en la misma silueta que en colecciones anteriores. La misma mentalidad estética. La misma línea de hombro estrecho y cintura marcada.
Hace dos temporadas el momento leather con cinturón me volvió loca y se lo reconozco. Pero ahora quiero ver un paso más allá.
Dame tendencia. De esa que pocos sean capaces de entender todavía.
Image Ref: Vogue Runway
La gente estaba de pie - y no solo por la standing ovation final - sino porque todo el mundo quería estar ahí. Era el goodbye show de Pieter Mulier.
Su etapa en la maison ha sido estelar. Ha aportado frescura, drama, innovación, pero siempre dentro de la identidad de Alaïa.
Volúmenes, pliegues escultóricos, corsetería, capas fluidas, tejidos técnicos mezclados con punto estructural. Ha hecho todo lo que debía hacer durante su tiempo en la casa.
Pero aun así… me dejó planchada.
Entiendo el concepto: back to basics, dejando un terreno limpio para su sucesor. Pero no es justo. No es justo para él mismo.
Estamos hablando de Mulier. Un genio. Un arquitecto de la silueta.
Esperaba que se fuera por todo lo alto y en cambio repitió varios looks durante el desfile cambiando únicamente el color.
¿Fue una colección bonita? Sí. Paleta fuerte, cortes tranquilos, siluetas limpias. Pero no despertó todo lo que él ha construido estos últimos años.
Image Ref: Vogue Runway
Disculpad, necesito coger aire antes de hablar de esta obra de arte.
Haider Ackermann lo ha hecho. Ha hecho que Tom Ford sea el show de la temporada.
Escenografía blanca para que cada detalle se viera con claridad. Y menos mal.
El desfile abrió con double-breasted men's suits, animal spot intarsias y pantalones slouchy sujetos a la cadera con un cinturón minúsculo.
Después llegó el momento plástico transparente: trench, blazer, incluso una babushka reinterpretada como accesorio de poder. Es impresionante cómo Ackermann consigue transformar materiales aparentemente infantiles o domésticos en algo sexy, serio y absolutamente moderno.
Detalles maravillosos: medias y calcetines con el logo TF, denim trabajado con precisión sartorial, camisas perfectamente planchadas, cinturones colocados diagonalmente creando tensión visual.
Belts everywhere.
Y tengo que decirlo: el casting fue perfecto. Todas las edades, nacionalidades, energías distintas.
Hace poco dije que quería ser una chica Etro. Lo mantengo.
Pero también quiero ser todo el casting de Tom Ford.
Bravo, Haider.
Image Ref: Vogue Runway
Cada temporada estoy sentada esperando a que el show de Dries Van Noten empiece.
Calcetines estampados, calcetines lisos, calcetines sobre calcetines. Pops of color icónicos. Prints que te dejan tuerta: mezclar un print que parece salido de Minecraft con flores de abuela y hacerlo funcionar es talento de otra galaxia.
El embroidery fue el hilo conductor durante los veinte minutos del show: puños, cinturones, pendientes, solapas, incluso el pelo.
Siluetas estructuradas mezcladas con otras más fluidas, con ecos indianos en algunas prendas, toques granny en otras y momentos casi majestuosos.
El mix & match es ADN de la casa.
Esta vez vimos mucho denim con botas - algo completamente lógico viendo la dirección de la temporada - y una reinterpretación de los míticos trackpants deportivos llevados con tacones.
Y los bolsos… no puedo sacármelos de la cabeza.
Image Ref: Vogue Runway
Mixed feelings. Muchos mixed feelings.
Chemena Kamali ha conseguido lo que tenía que conseguir: devolver a Chloé al centro de la conversación.
Lo ha hecho con una mujer cool, libre, poco calculada.
Pero esta colección ha sido más… disturbing. Igual de cool, igual de “I don’t care”, pero más inesperada.
Nuevos tejidos, nuevos cortes, nuevos colores. Algunos me funcionan más que otros.
Pero al menos ha sacado a la casa de su zona cómoda.
Image Ref: Vogue Runway
Cuando hablamos de Schiaparelli normalmente pensamos en Haute Couture.
Pero esta colección ready-to-wear FW26 de Daniel Roseberry fue igualmente espectacular.
Runway elevada como en los desfiles de los 90. Abrió con un three-piece pantsuit masculino con pantalón plisado y botas con tacones dorados esculpidos en forma de rostro.
Después apareció un concepto casi esfinge: hombros, pecho y caderas con padding exagerado.
Cada look tenía un “click”: faldas con wire hems que creaban colas escultóricas, knits sobre base de tul creando ilusiones ópticas, prints de fur pintado y escamas de cocodrilo.
Incluso cassette tapes y CDs integrados como detalles.
Una obra maestra.
Image Ref: Vogue Runway
Siempre ha sido una marca admirada, pero lo que me gusta de Ann Demeulemeester es que es commercially limited.
No es algo que veas cada día por la calle.
Esta colección reforzó los códigos de la casa: romanticismo oscuro, estética Antwerp muy marcada, un punto boho mezclado con punk y rebeldía.
Las chaquetas napoleónicas volvieron con fuerza - algo que tiene sentido porque en esta maison no son tendencia, son ADN.
Accesorios de cabello, transparencias de hada gótica, hilos flotando en cuellos.
Toda mi admiración.
Image Ref: Vogue Runway
Matthieu Blazy ha vuelto a hacer de las suyas en Chanel.
No sé si merece un post entero, pero la locura que se está viendo en redes y en París por conseguir piezas de su primera colección en tienda es una barbaridad. Han superado incluso el hype de JWA en Dior. Aquí es donde me quito el sombrero ante el equipo de merchandising de Chanel: han producido lo justo para crear deseo, pero no para saciarlo, y ahora celebrities y fashion icons están en Instagram comparando quién ha conseguido qué. Marketing de lujo ejecutado a la perfección.
La colección empezó con los más simples trajes negros de falda, realizados en una mezcla de merino ribbed y seda con botones dorados, y fue creciendo hasta llegar a una serie de looks iridiscentes hechos con chainmail impreso y tweeds trompe-l’oeil. Función y ficción lado a lado.
Entre medias, estudió con precisión esos vestidos drop-waist con cinturón que alargaban el torso, creando una silueta flapper desestructurada - casi una respuesta al Bar jacket abreviado que Jonathan Anderson presentó en Dior.
Una auténtica masterclass de manipulación de tejidos. Aplicaciones únicas que, cuando miras de cerca, hacen que la colección sea aún más impresionante que a primera vista.
Desde bolsos hasta zapatos, cuellos altos que florecen y vestidos escamados que reinterpretan una “simplicidad” que de simple no tiene absolutamente nada.
Image Ref: Vogue Runway
La que fue la hermana rebelde de Prada cerró la semana con gran expectativa.
Pero no ha sido mi colección favorita de Miu Miu.
¿Me gustó? Sí. Pero cada vez más veo que Miu Miu ya no es lo que era. Ahora es… lo que era Prada.
Vestidos cortos muy Prada, tops muy Prada, faldas muy Prada.
Sigo amándolo, paso horas en tienda admirando materiales y diseño, pero echo de menos el messy chic que tenía antes.
Eso sí: los sombreros con embroidery posterior me encantaron. Los accesorios de cabeza y cabello están volviéndose cada vez más potentes esta temporada.
Y los vestidos románticos han sido uno de los grandes momentos de la colección.
Menciones rápidas para que no os cuestionéis su existencia:
Lanvin: loved it
Celine: loved it
AKRIS: worth being there
Isabel Marant: not super impressing
Enfants Riches Déprimés: like
Balenciaga: no me gustó
Nicolas Ghesquière en Louis Vuitton: no voy a comentarlo
¿Cuál ha sido vuestro favorito esta temporada?
Muchos estaréis exhausted después de estas semanas intensas. Yo, en cambio, ya estoy con los ojos abiertos esperando la siguiente.
Veamos la reacción del mercado. Al final, es lo que dicta el éxito.
Bisous,
Blanca