MA.GARI: la joyería española que tu pelo estaba esperando
Image Ref: Ma.Gari
Si de algo soy fan absoluta, obsesiva y orgullosamente intensa es de elevar un look a raíz de accesorios. La base puede ser neutra, simple, incluso aburrida, y me da igual, porque el punto de inflexión siempre llega con el detalle. Una pieza bien elegida hace que parezca que esa mañana te has vestido para impresionar a alguien que ni siquiera sabías que ibas a encontrarte. Un look rompedor puede estar hecho de prendas raras, sí, pero cuando lo coronas con un accesorio como dios manda, el mundo se recoloca. El accesorio no acompaña: sentencia. Es el statement que no necesita gritar.
Hace tiempo que el pelo boho está de moda. Juliette energy, como lo llamo yo: ese “I woke up like this” que, curiosamente, suele requerir más intención de la que la gente admite. Se lleva suelto, sí, pero ya os dije hace un tiempo que los recogidos desenfadados e “improvisados” están viviendo su prime. Ese moño que parece hecho en veinte segundos pero que en realidad está estudiado. Y ahí viene lo interesante, porque ese recogido es el lienzo perfecto: si le sumas una joya de pelo bien colocada, se convierte en estilismo de verdad. No en peinado. En estilismo.
El otro día tuve el placer de conocer a Carla y Jaime, los fundadores de MA.GARI, y una vez más confirmé que el poder de TikTok es absurdo. Es una herramienta indispensable para mí porque me conecta con proyectos que no nacen de “vamos a vender algo” sino de “esto falta en el mundo y me obsesiona crearlo”. Conoces a gente apasionada, con hambre, con cerebro, con oficio. Y así fue exactamente esta conversación: dos personas que no estaban jugando a emprender, estaban construyendo algo con sentido.
Porque sí, quiero recalcar lo de “a la moda”. Hace un mes os dejé un preview de lo que viene fuerte en calle y pasarela: pelo boho como must, pero elevado. Y os dije algo que mantengo: ese boho no es solo soltarse el pelo y ya. Se puede accesorizar sin problema, y además hacerlo te da un toque animado, inteligente, misterioso, incluso un poco intelectual. Y eso, sinceramente, en España no está explotado como debería. Lo vemos en bodas. Lo vemos en eventos. Pero no lo vemos en Serrano, ni en la Diagonal, ni en San Marco un martes cualquiera. Y MA.GARI viene precisamente a ocupar ese hueco.
De la charla con ellos saqué información privilegiada y, por una parte, hay delicias que me quiero reservar porque también me gusta que os quedéis con hambre, pero por otra quiero poneros en contexto bien, paso por paso, porque este proyecto no es “hice una horquilla mona y ya”. Aquí hay proceso. Hay historia. Y hay una conexión emocional que se nota en el producto sin que nadie te la tenga que vender.
Siempre he admirado a la gente que se embarca en una aventura nueva. Ya sabéis cómo soy: necesito ambición, visualización, novedad. Necesito gente que se mueva. Carla y Jaime son ese tipo de personas. Ella estudió diseño de moda entre Madrid y Milano en el IED; él economía y matemáticas, focalizado en finanzas. Dos backgrounds que en la teoría parecen opuestos y en la práctica son el equilibrio perfecto: ella tiene sensibilidad estética y obsesión por el detalle, él tiene estructura, visión y esa capacidad de aterrizar una idea sin que se quede en “qué mono sería”. Y eso, cuando se junta, da proyectos que sobreviven.
Y ahora hablemos del nombre, porque el nombre lo es todo. “Magari” en italiano significa “ojalá”. Y ese ojalá tiene luz. Tiene esperanza. Tiene ambición. Tiene deseo. Pero además, en la familia de Carla todas las mujeres se llaman Margarita: Marga es su madre y Gari su abuela. Y Gari no es solo un nombre bonito para un branding; es la raíz emocional. Su abuela le regaló un costurero de madera en miniatura cuando era pequeña, con todos los elementos básicos dentro: cortahilos, tijeras, alfileres. Y ahí, sin que nadie lo supiera, empezó el proyecto años antes de existir.
Y aquí viene la magia real: la primera colección, NOT CROWNS 001, nace precisamente de ese costurero. Cada pieza es una reinterpretación de esos objetos convertidos en joyería para el pelo. No es un “accesorio para sujetar”. Es un elemento con historia. s literalmente convertir una memoria familiar en un objeto deseable, usable y elevado. Eso es diseño. Y eso se nota.
La galería que os muestro a continuación son imágenes proporcionadas por la marca y si clicáis en ellas os llevará directamente al producto de su web.
Reliquia, sus tijeras
Horquilla catena, la aguja enhebrada a su hilo
French pin, el emblemático corta hilos
Hablando con ellos entendí también el problema inicial: en España no existe una oferta de joyas para el cabello de día a día. Si te das cuenta, o encuentras cosas demasiado básicas o cosas demasiado evento. Nada intermedio. Nada urbano. Nada “me recojo el pelo para ir a trabajar y aún así quiero verme interesante”. Carla, que lleva el pelo recogido en su día a día, tenía esa necesidad estética y funcional. Y lo convirtió en reto creativo. Se puso a investigar y descubrió que solo dos casas, con un concepto similar, lo estaban haciendo: una en Nueva York y otra en Corea. ¿España? Nowhere to be found. Y ahí se encendió la bombilla: si falta, se crea.
Hace unos años, Carla trabajando en una marca de moda en Madrid - donde hoy es subdirectora - sintió esa espinilla que conocemos las personas con hambre: necesito algo mío. Algo donde no tenga que amoldarme al concepto de otro. Algo útil, elevado, distinto, pero sobre todo bueno. Y esto para mí es clave: no quería “sacar algo”. Quería sacar algo que estuviera a la altura de la palabra lujo, aunque el objeto fuera “solo” un accesorio de pelo. Porque lo difícil no es tener una idea; lo difícil es ejecutarla con calidad real.
Y ahí empezó el proceso de verdad: encontrar cómo producirlo. Encontrar quién lo haría. Encontrar el material correcto. Porque puedes tener un concepto precioso y luego fallar en lo más importante: que el producto sea malo. Ellos lo tenían clarísimo: producción masiva fuera. Querían algo curado. Sin escala. Con sentido. Con mimo. Y esto, creedme, complica todo. Porque encontrar proveedores que respeten tu producto es una guerra. Hay chascos. Hay frustración. Y hay tentaciones de abaratar, de simplificar, de rendirte. Ellos no.
Tras una búsqueda larga encontraron ese click en Barcelona: proveedores que producen a mano y que nunca abrirán escala. Perfectos para el cuidado y la precisión que buscaban. Y además querían que todo estuviera hecho en España, algo que para mí es un acierto absoluto porque no solo es identidad; es control de calidad, es cercanía, es respeto por el proceso.
Ahora, hablemos de lo técnico, porque aquí es donde se nota si alguien entiende el producto o solo quiere venderlo. Esto es joyería para el cabello. Y el cabello no es un lugar limpio. Está mojado a veces. Lleva gel. Laca. Químicos. Sudor. Productos. Si quieres que algo sea lujo, no puede ser frágil. Debe ser resistente, y además mantener acabados oro y plata que no se estropeen a la primera. Ellos diseñaron las piezas con esa realidad en mente. Y lo más fuerte: agarra todo tipo de pelo. Rizo, liso, sedoso, largo. Todo. No es solo “qué bonito”. Es “qué bien funciona”.
Oficialmente MA.GARI se inauguró en septiembre de 2025. Y antes hicieron un evento en una galería con family and friends. Y quiero subrayar esto porque la gente se salta esa etapa como si fuera poca cosa. Ellos no. Porque esa etapa es energía, es feedback, es primeras compras, es gente que te sostiene cuando todavía no eres “marca”, solo eres una idea arriesgada. Y cuando les pregunté sobre emprender, ambos lo dijeron claro: no puedes saltarte la fase de los tuyos. De ahí sacas motivación real.
Y aquí viene lo que más me gustó de la charla: la honestidad. Jaime me dijo: “Que no tenga miedo”. Su postura es más racional. Si sale mal, aprendes. Punto. Carla tiene una postura más sentimental pero brutalmente efectiva: “hazlo con miedo, pero hazlo”. Y su lema del último año ha sido problema-problema. Un paso a la vez. Primero resuelvo esto, luego aquello. Y cuando lanzas, ya no hay vuelta atrás. Ya estás dentro. Y vaya manera de estar dentro tiene MA.GARI.
Sinceramente, conocer proyectos así me hace ilusión bárbara. Porque no es solo un producto. Es un proceso. Es amor por el detalle. Es una historia familiar convertida en diseño. Es el tipo de accesorio que no solo adorna, sino que eleva y cambia por completo tu presencia. Y eso es lo que me gusta: que no te sientas overdressed, sino intencional. Que un martes parezca editorial. Que tu moño improvisado sea, en realidad, una declaración.
Para las que queráis conocerles, podréis ver sus productos en marzo en su pop-up de Madrid junto a Bruta y también los tendremos durante la 080 en Barcelona. Os recomiendo que estéis atentos a sus redes, que les sigáis para ver cómo lo estilizan, cómo lo anclan, cómo lo colocan, porque a veces una marca te da una inspiración que jurabas que no iba contigo hasta que la ves bien llevada.
Pasaros por mi Instagram y TikTok para ver más sobre este producto. MA.GARI está para quedarse. Y os lo digo ya: vuestro armario - y vuestro pelo - no sabía que necesitaba esto, pero lo necesitaba.
Bisous,
Blanca