Milano Fashion Week – Fall 2026
Image Ref: Bisousblanca montage x VogueRunway gallerie
It’s been a hell of a week.
Siempre me gusta ver la ciudad en movimiento. Me despierta algo visceral. No sería capaz de vivir aislada; necesito una ciudad donde tenga que empujar para pasar, donde el cuerpo choque y la energía circule. El metro lo odio - eso sí que no entra ni en mi mente ni yo entro en sus estaciones - pero el ruido, las bocinas, el tráfico, el soundtrack del caminar acelerado… eso me entusiasma. Me da vida.
Por eso, cuando llega Fashion Week, soy la primera en planificarme una semana absolutamente repleta. Y no voy a mentir: este año hacer hueco en mi calendario ha sido arquitectura renacentista: shows, set de N21, proveedores, abogados, el blog, colaboraciones… y aún así aquí estoy. Maravillosa. Multifacética. Llegando.
Si una casa no aparece aquí, la razón es simple: aburre, básico, no merece mis typings. Las que están, están porque han provocado algo. Bien o mal.
Let’s go.
Image Ref: Vogue Runway & Alamy
Con Glenn Martens x Diesel tengo sentimientos encontrados. Diesel nunca ha sido Santo de mi Devoción. Glenn, en cambio siempre ha sabido captar mi atención.
La escenografía fue lo más potente: una enorme casa de juguetes. Industrial, ligeramente perturbadora, coherente con esa identidad cruda y casi post-consumo que él maneja. Y eso, para mí, ya suma puntos. Una buena escenografía es narrativa pura.
La colección insistió en materiales reciclados y sostenibles, denim recompuesto, texturas desgastadas, capas reconstruidas que parecían arqueología textil. Colores sucios: petróleo, gris cemento, óxidos. Todo muy Glenn. Pero hubo algo que me inquietó: demasiada sensación de “greatest hits”. Cuando un diseñador revisita tanto su propio archivo, inevitablemente pienso… ¿es recap o despedida? Lo dejo caer.
Missoni - Sobriedad bien hecha
Image Ref: Vogue Runway
Missoni no siempre recibe el reconocimiento que merece. Todos conocemos sus patterns icónicos, pero sus shows no siempre generan ruido. Y deberían.
Esta temporada fue equilibrio puro. Siluetas oversized perfectamente estructuradas, tonos otoñales colocados con precisión - calabaza profundo, verde bosque, marrones cálidos, borgoña - cuellos integrados tipo bufanda abrazando el rostro. Los patrones clásicos diluidos en una sobriedad elegante que no gritaba, pero sí afirmaba.
El brillo discreto en pantalones captaba la luz sin exagerar. Y los gilets - sí, los gilets - se consolidan como pieza clave 2026. Felicidades a Alberto Caliri por entender la legacy y actualizarlo sin traicionarla.
Pequeño inciso: su línea Casa sigue arruinando mis ganas de ahorrar.
Image Ref: Vogue Runway
Maria Grazia Chiuri sabe construir. Eso no está en discusión. Pero siempre es más de lo mismo.
Esta colección fue… plana. Negra. Gris. Marrón oscuro. Artesanía impecable, sí. Sastrería limpia. Siluetas reconocibles. Pero siempre el mismo lenguaje. Echo de menos el momento “she was a fairy”. El click emocional que siempre me provocaban las colecciones de la casa.
Hubo looks buenos - el gilet con bermudas cargo lo quiero exactamente igual - y los bolsos siguen estando on point (aunque un poco más de color no hubiese matado a nadie). Pero salí sin esa sacudida interna que Fendi sí me ha dado en otras temporadas.
Y me da rabia porque amo esta casa. Este "nuevo" no me gusta. Lo afirmo y reafirmo ya, por mucho que Maria justo empiece ahora.
Pequeñoburguesa paréntesis: creando la galería de imágenes, sin querer, me he dado cuenta de que hay muchas cosas y detalles que adoro de esta colección. Quien lo iba a decir.
Image Ref: Vogue Runway
El show fue una maravilla. Marco de Vincenzo entiende el heritage como pocos.
Paisley reinterpretado, espíritu bohemio setentero llevado a otoño sofisticado. Ciruelas, terracotas, verdes oliva profundos, dorados envejecidos. Ruffles dramáticos, plumas, brillos estratégicos, botas poderosas, bolsos con aplicaciones artesanales.
Considero que es una de las únicas casas que, equipo tras equipo, siempre se mantiene bien a su identidad y a su esencia. Aunque cada uno aporte su sello y su novedad, saben como mantener su alma. Esto, queridos, es muy difícil hacerlo de manera tan emblemática e icónica.
Es fuerte cuando una colección te provoca algo físico. Escribo y me emociono. Quiero ser chica Etro para siempre. Y sí, también quiero medir 1,80 para lucirlo mejor.
Image Ref: Vogue Runway
Nuestra señora Miuccia Prada junto a Raf Simons volvió a jugar al ajedrez mientras el resto juega a las damas.
60 looks construidos desde 15 outfits base. Modelos cambiándose solas en escena, cuatro veces, representando el día a día femenino real. Performance inteligente.
Mini capas en hombros que ya nos asombraron en la colección de hombre, puños de camisa extragrandes y expuestos, imágenes de estatuas clásicas, layering magistral. Paleta de grises intelectuales, marrones suaves, toques inesperados de color ácido. Muy Prada.
Y los zapatos. Me mato con los zapatos. No puedo parar de soñar en ellos desde que aparecieron en pasarela. Qué botas, madre mía. No voy a repetirlo. Pero sí.
Image Ref: Vogue Runway
Meryll Rogge no hizo Prada mejor. Hizo Marni como debía hacerse.
Colección tonned down pero cerebral. Paleta subliminal, aplicaciones en nácar, tejidos casi de papel, siluetas que construyen arquitectura corporal. Todo tenía sentido.
Paletas de colores que llevaban la colección a un punto menos. Y no, esto no resulto negativo. Resulto extraordinariamente positivo, emotivo y emblemático.
Expectativas altas. Cumplidas.
Tendréis un post sobre este desfile y la experiencia del post show en una semana.
Image Ref: Vogue Runway
Celebración compartida en Armani/Teatro. Sastrería fluida, hombros suaves, líneas limpias. Greige, azul noche, gris humo. Elegancia sin ruido.
Y yo tomando notas mentales para mi cápsula personal - para los que no lo sabíais estoy trabajando en algo que considero muy cool y elevado. Hay cosas que dialogan peligrosamente con lo que quiero presentar en unos meses. Hasta aquí puedo leer.
El show se concluyo, una vez más, con una muy merecida standing ovation, celebrando así la shared vision of Silvana Armani y Leo Dell’Orco.
Image Ref: Vogue Runway
Demna. Mi Demna, al cual ya sabéis que nunca he terminado de cogerlo. Aun así, algo indudable es que si algo sabe hacer es montar un buen espectáculo. Eso es innegable.
Skinny gritaba desde cada look. Negro dominante, rojo profundo, metalizados nocturnos. Glamour oscuro con eco constante a la era Tom Ford.
Sí, constante. Os voy a decir una cosa y disculpad mi atrevimiento: ¿Gucci solo es un buen Gucci cuando recae en Tom Ford? ¿Es lo único que sabe hacer la casa? Entiendo que hayan connotaciones a pasadas eras, pero Madonna... basta! Sono veramente stanca de que siempre recaigan en este.
Buenos looks habían sin duda alguna. Aun así, para mí, la colección se sintió barata en emoción. Y cuando necesitas celebridades y such a casting - Kate Moss, Alex Consani, Emrata, Amelia, la hija de Elon Musk - para sostener el hype, me hago preguntas. Una colección verdaderamente fuerte no necesita muletas.
Maximilian Davis partió del movimiento y la disciplina corporal, con ecos de danza y precisión técnica.
Camel, negro, crema y acentos rojos estratégicos. Siluetas pronunciadas, cortes elevados, piel impecable. Minimalismo estructurado sin hacer ruido.
No me voló la cabeza, pero reforzó identidad, como siempre hacen. Bonito, majestuoso y siguiendo en sus volúmenes icónicos y cortes realmente bonitos. Delicado, elegante. Unos tonos completamente acertados con unas siluetas preciosas.
He visto mejores colecciones de la casa. Pero congrats de nuevo por hacerme sentir en calma, en paz, en comfort.
Image Ref: Vogue Runway
Louise Trotter volvió a demostrar por qué su debut fue breath taking.
Nuevas siluetas arquitectónicas dialogando con su estreno en la casa. Cuero trabajado hasta parecer seda. Verde profundo, azul tinta, marrones ricos, rojos intensos. Drama creciente look tras look.
Dicen que el inicio fue mejor que el final. Para mí fue boom constante. Sensacional: emotivo, con poder, revelación, escenografía. Yo os prometo que me quedé boquiabierta.
Bottega siempre tiene que deliver buenos accesorios, esto lo sabemos todos. Y yo ya he hecho una buena whishlist para la próxima temporada.
Image Ref: Vogue Runway
Cerramos temporada y semana con un clásico y un grande. Siempre necesario ay nunca nos deja indiferentes. Bueno, para que mentir, no es el que suele crear más expectativa en la calle. No he escuchado una sola persona decir: me muero por ver su próxima colección. Pero lo que presenta siempre lo hace correctamente y con delicadeza.
Capas en organza o mesh sobre camisas elevando el outfit. El rojo emblemático en accesorios - ese cinturón fue perfecto - y un momento asiático en cortes y cierres que personalmente adoro.
Nos recuerda de dónde venimos. Y a veces eso también es lujo.
Tengo que acabar de averiguar cómo reportaros la Paris Fashion Week. ¿Qué formato va más con nosotros, queridos?
Ahora sí.
¿Seguimos con moda… o volvemos a mis hombres fracasados?
Ya me decís.
Bisous,
Blanca