Jonathan Anderson nos demuestra, una vez más, el genio que es en París
Jonathan Anderson nos demuestra, una vez más, el genio que es en París
Image Ref : Vogue - Christian Dior 2026 Couture Fashion Show
Querido Jonathan,
La Spring 2026 Haute Couture acaba de empezar y tú ya me has dejado sin palabras.
Y eso, créeme, no es fácil.
No es ningún descubrimiento decir que tu ojo - y tu sensibilidad extrema por el detalle - son exquisitos e innovadores. Pero verte hacer magia una vez más, y hacerlo además en tu primera haute couture para Dior, es algo profundamente emocionante. Representar emociones, estados de ánimo y sensibilidad a través de volúmenes, pliegues y materia no es común. Tú lo haces parecer natural.
Han surgido muchas críticas en torno a la colección de hombre que presentaste hace unos días en París. Y yo me pregunto: ¿qué esperabais?
La moda se puede - y se debe - leer desde distintos ángulos. El problema es que muchos creativos olvidan que no solo existe el creative POV, sino también el sales POV. Y viceversa. No voy a mentir: a mí el de ventas me interesa poco, pero un tren necesita carbón tanto como cualquier negocio necesita money.
La primera colección masculina de Dior firmada por Jonathan Anderson fue más sobria, más neutra y menos experimental. Y aun así, absolutamente espectacular y reconocible dentro de su lenguaje, muy en línea con lo que construyó durante más de diez años en Loewe. De hecho, muchas siluetas me remitieron a sus últimas colecciones en la casa española - y no como crítica, ni mucho menos -. Pero era lógico no arriesgar. Cuando el público se acostumbra a una identidad, la transición siempre funciona mejor si se hace con delicadeza, no a golpe y porrazo.
Aun así, sus volúmenes estaban ahí. Las manipulaciones eran exquisitas y gritaban novedad sin asustar. En la última colección de hombre, en cambio, su libertad creativa se manifestó sin filtros. Aplicaciones, paletas de color, exageraciones, pelucas, zapatos. Madre de Dios, los zapatos. Libertad artística total. Y es ahí donde surge la gran pregunta: ¿qué es más rentable, un Jonathan contenido o uno completamente desatado?
Volvamos a la colección que acabamos de ver - porque sí, aunque no sea miembro de la front row, mi pantalla estaba dedicada en cuerpo y alma al live show de Instagram.
Una vez más, una colección de haute couture construida a base de color, volumen, manipulación y pliegue. Texturas, prints, detalles minuciosos, plumas… y flores. Muchas flores. Una acumulación casi infinita de elementos que, lejos de saturar, transmiten una calma excitante. Esa sensación que produce un jardín en plena floración. Mi camera roll está repleto de screenshots de esta pasarela, por si algún día tengo la inmensa suerte y honor de vestir uno de ellos.
Esos cilindros frágiles sostenidos por pequeños pliegues diagonales. Las aplicaciones florales. Los volúmenes circulares que inevitablemente me recuerdan a los vestidos y faldas del ready-to-wear Spring 2025 de Loewe. Los fringes. El jardín estaba radiante, colorido, cargado de esperanza y emoción. Una sensibilidad extrema hacia el detalle y la novedad que muy pocos diseñadores saben traducir en una colección coherente. Contar historias no es fácil. Y la moda, cuando es buena, sabe hacerlo a través de cortes, tejidos y gestos.
Y por cierto, no quiero pasar por alto la maravillosa línea de bolsos que Dior nos traerá próximamente. Jonathan entiende los accesorios como pocos. Y esta vez ha vuelto a despertarme una necesidad casi irracional por parecer un árbol de Navidad: zapatos de flores, cincuenta bolsos colgados de los hombros, las manos llenas de clutches - el que parece una almohada azul no puede faltar - y, por supuesto, dos flores gigantes en las orejas.
¿La peluca? Añádela también, por favor.
Dear readers, estad atentos a los próximos artículos. Intentaré no ser demasiado intensa durante esta etapa - Milán, París, París otra vez, Nueva York, Milán. Hay tanto que contar que no quiero saturaros. Prometo seleccionar, editar y condensar.
Pero no me pidáis que no me emocione: estos meses son, literalmente, mis meses de Champions.
Nos vemos pronto.
Bisous, Blanca